La historia detrás
La historia detrás de Funky Monks no es solo la de una canción, sino la de un registro visual fascinante que nos adentra en la creación de un álbum clave para los Red Hot Chili Peppers. Este documental, filmado en blanco y negro, nos muestra a la banda trabajando en Blood Sugar Sex Magik, un disco que se grabó en 1991 en un lugar particular: The Mansion, una casa que, según se dice, estaba embrujada y que pertenecía a Rick Rubin, el productor del álbum. La película captura momentos de la banda mientras daban forma a muchas de las pistas que terminarían en el disco, e incluso a otras que no llegaron a él pero que luego salieron como sencillos o caras B. Además de verlos tocar, el documental incluye charlas con cada miembro del grupo, con Rubin y con Lindy Goetz, su manager de mucho tiempo. Parte de este material se usó más tarde, en 1992, para el video musical de "Suck My Kiss". Originalmente lanzado en VHS, Funky Monks ha tenido una reedición en DVD, y fue dirigido por Gavin Bowden.
Este registro audiovisual, que dura 60 minutos, fue reconocido en 2011 por NME como uno de los documentales de rock más importantes para ver, ubicándolo en el puesto 14 de su lista. En 2013, apareció en YouTube una versión preliminar del documental con más de 18 minutos de material inédito, que incluía escenas de la banda grabando temas como "They're Red Hot", "Search and Destroy", "Sikamikanico" y "Soul to Squeeze", además de extender algunas secuencias ya conocidas. Se rumorea desde hace años la existencia de un corte de tres horas del documental, y material no incluido en la versión oficial ha aparecido en otros medios, como entrevistas televisivas y otros documentales sobre el grupo. Incluso se ha utilizado metraje a color de la época, para entrevistas en canales como MTV, y un documental de VH-1 presentó imágenes nunca vistas de una canción inédita de las sesiones de Blood Sugar Sex Magik que aún no ha sido identificada. El álbum Blood Sugar Sex Magik, lanzado en septiembre de 1991, marcó un punto de inflexión para los Red Hot Chili Peppers, distanciándose del sonido más pesado de su álbum anterior, Mother's Milk (1989), y dando más protagonismo a las composiciones melódicas del guitarrista John Frusciante. Este disco, que fusiona el funk rock con otros géneros, alcanzó el tercer puesto en la lista Billboard 200 de Estados Unidos y generó éxitos como "Under the Bridge" y "Give It Away".