La historia detrás
Friday I'm in Love, según DoReSol
Hay algo en la forma en que Friday I'm in Love se despliega que te atrapa desde el primer instante. No es solo una melodía pegadiza, sino una sensación de pura alegría encapsulada en poco más de tres minutos. Robert Smith, el principal artífice de esta pieza, la describió en su momento como algo para "levantar las manos al aire, un disco para ponernos felices", y es precisamente esa energía lo que la hace tan especial. La grabación, de hecho, tuvo un detalle curioso: aunque se registró en D mayor, la versión que escuchamos suena un cuarto de tono más alta. Esto se debió a que Smith olvidó desactivar la función de vari-speed en la grabadora después de experimentar con ella justo antes de la mezcla final. Cuando la tocan en vivo, sin embargo, vuelven a la tonalidad original.
Esta canción fue el segundo sencillo que se extrajo del noveno álbum de estudio de The Cure, titulado Wish, y salió a la luz en mayo de 1992. David M. Allen y la propia banda se encargaron de la producción. El proceso de composición también tuvo sus momentos de duda; Smith llegó a pensar que había robado la progresión de acordes de otro lado, sumiéndose en una paranoia que lo llevó a llamar a todo el mundo para asegurarse de que la melodía era suya. Al final, confirmó que sí, era original. Es interesante cómo esta canción, tan asociada a la imagen pública de The Cure como banda de pop alegre, contrasta con otras facetas más oscuras de su discografía. El video musical, dirigido por Tim Pope, evoca el cine mudo francés de Georges Méliès, con la banda actuando en un estudio rodeada de escenarios y personajes que remiten a sus películas.
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