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Llegando los monos

por Sumo · Álbum Llegando los monos

Estallando desde el océano

Duración 3:34

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Del álbum

Llegando los monos

Llegando los monos

Sumo · 1986 · Track 3

Datos

Duración3:34
ÁlbumLlegando los monos
Año1986

La historia detrás

Sumo juega con dos mundos en Estallando desde el océano: uno poético, otro callejero, y los mezcla sin aviso. El primer verso en inglés —*"Más allá de las colinas, más allá de las praderas, / abajo en la pampa, arriba en la tundra"*— suena a un mapa imposible donde la pampa argentina convive con la tundra y París en primavera. Pero el golpe llega cuando Luca Prodan salta a *"estoy estallando desde el océano"*, una frase que no inventa: la toma de *"Kubla Khan"* (1797), ese poema escrito bajo los efectos del opio donde Coleridge imagina un palacio submarino en Xanadú. La canción no solo cita, sino que desarma el verso original y lo llena de referencias locales, como si el sueño de Coleridge hubiera aterrizado en Buenos Aires.

Lo curioso no es solo el préstamo literario, sino cómo Prodan lo usa para hablar de otra cosa. Entre versos que parecen sacados de un bar porteño —*"Que dame esto, que dame aquello / No soporto tus disfuerzos / (...) No soporto tu sombrero escandaloso y cheto"*— aparece una pista: estos versos son un eco directo de *"Queen Bitch"* de David Bowie, donde el británico describe a un personaje con *"levita y ese sombrero escandaloso"*. Prodan toma prestado el tono burlón de Bowie, pero lo llena de modismos argentinos y esa mezcla de inglés y lunfardo que ya era marca registrada de Sumo. El resultado es una canción que suena a collage: por un lado, la erudición de un poema del siglo XVIII; por el otro, el desparpajo de un tipo que se queja de un sombrero en un idioma prestado. El video de 1989 refuerza esa dualidad: una pareja en un hotel, ella empacando sus cosas mientras él despierta tarde, sale en moto y se va a buscarla. No hay explicación, solo imágenes que podrían ser un final o un nuevo comienzo. El tema está en Llegando los monos, el segundo disco de Sumo lanzado en mayo de 1986 por CBS (hoy Sony Music). Lo grabaron con Mario Breuer detrás de la consola y Walter Fresco como director artístico, pero sin grandes pretensiones de estudio: el disco fue autoproducido, como si la banda prefiriera el riesgo al pulido. Duró 3:36, tiempo suficiente para que Prodan metiera sus juegos de palabras, sus referencias literarias y ese aire a rock que sonaba a algo nuevo en el Buenos Aires de mediados de los 80. No fue el éxito comercial del álbum —ese fue *"Los viejos vinagres"*, compuesto, según Prodan, con fines calculados—, pero sí una canción que se quedó en el oído por su rareza. El video, estrenado ese mismo año, terminó de fijarla en la memoria colectiva: una historia mínima, contada sin diálogos, donde lo poético y lo cotidiano chocan como olas contra la costa.