La historia detrás
La historia detrás de Comfortably Numb es fascinante, especialmente si pensamos en cómo se gestó. Todo comenzó con una idea instrumental que David Gilmour grabó en 1978, una demo sin palabras que, aunque no llegó a su primer álbum solista, capturó la atención de Bob Ezrin. Esta pieza musical, que originalmente estaba en mi menor, fue luego adaptada por Roger Waters, quien pidió que se cambiara a si menor para poder encajar sus letras. La estructura de la canción, especialmente en el estribillo, se expandió con compases adicionales para dar cabida a la frase clave, utilizando los mismos acordes pero en un orden distinto. La letra, por su parte, se inspira en una experiencia muy personal de Waters en 1977, cuando tuvo que tocar en un concierto en el Philadelphia Spectrum mientras se sentía mal por una inyección de tranquilizantes. Él mismo describió ese momento como las dos horas más largas de su vida.
La grabación de Comfortably Numb, que tuvo lugar entre abril y noviembre de 1979, no estuvo exenta de tensiones creativas entre Waters y Gilmour. Mientras Waters buscaba una sonoridad más orquestal, Gilmour prefería un enfoque más directo. El resultado fue una fusión de ambas visiones, un compromiso que, según Gilmour, marcó la última vez que pudieron colaborar de forma constructiva. Para los solos de guitarra, Gilmour grabó varias tomas, y el ingeniero James Guthrie seleccionó los mejores fragmentos para armar las partes finales, utilizando efectos como la distorsión Big Muff y el delay. Las cuerdas, grabadas en New York con la colaboración del compositor Michael Kamen, también fueron objeto de desacuerdo, con Gilmour sintiendo que la versión original carecía de pasión y vida. A pesar de estas diferencias, la canción se lanzó como sencillo en 1980, con Hey You en la cara B, y se convirtió en una de las piezas más reconocidas de Pink Floyd.