La historia detrás
Children of the World, según DoReSol
Cuando los Bee Gees lanzaron Children of the World en 1976, ya venían de un éxito rotundo con You Should Be Dancing, que había alcanzado el primer puesto en Estados Unidos y Canadá. Este nuevo tema, que da título al álbum, se sumó a esa racha, consolidando su presencia en la escena de la música disco. Lo interesante de esta etapa es que marca la primera vez que trabajaron con el equipo de producción Gibb-Galuten-Richardson, una colaboración que daría frutos en muchos otros proyectos exitosos. Este disco se considera, de hecho, un preludio a su inmersión total en el mundo disco, que alcanzaría su punto álgido al año siguiente con su participación destacada en la banda sonora de The Saturday Night Fever Soundtrack.
El grupo, formado por los hermanos Barry, Robin y Maurice Gibb, ya tenía una trayectoria sólida desde su fundación en 1958. Nacidos en la Isla de Man y con una infancia compartida entre Manchester, Inglaterra, y Redcliffe, Australia, los Gibb se caracterizaban por sus armonías vocales distintivas. Si bien el vibrato de Robin definió sus primeros éxitos, fue el registro de falsete de Barry el que se convirtió en su sonido insignia hacia finales de los setenta y los ochenta. Los hermanos no solo componían sus propios hits, sino que también escribían y producían para otros artistas. Tras un primer éxito en Australia con Spicks and Specks, regresaron al Reino Unido en 1967, donde su carrera despegó a nivel internacional. La producción de Children of the World, con una duración de 3:08, fue supervisada por los propios Bee Gees junto a Albhy Galuten y Karl Richardson.
Del álbum
Children of the World
Bee Gees · 1976
Datos