La historia detrás
La canción Canto de Ossanha, nacida de la pluma de Vinicius de Moraes y la música de Baden Powell a principios de 1966, se erige como un pilar del sincretismo cultural entre África y Brasil, con especial resonancia en Bahia. Este afro-samba, reconocido como el más difundido y versionado a nivel mundial, fue concebido a partir de la fascinación de Baden Powell por grabaciones de cantos de candomblé y sambas de roda. Su inmersión en estos estilos durante una visita a Bahia enriqueció la composición, que además incorporó elementos clásicos en sus arreglos, como un dúo de saxofones dialogando con la base rítmica, cortesía de Guerra Peixe. La canción ocupa el noveno puesto en la lista de las 100 mayores músicas brasileñas según Rolling Stone Brasil.
En el contexto del candomblé, Ossanha es una figura central, poseedor de la energía mágica de las plantas, el axé. Esta relevancia explica por qué Canto de Ossanha abre Os Afro-Sambas, el tercer álbum fruto de la colaboración entre Baden Powell y Vinicius de Moraes. La letra de Vinicius de Moraes juega con frases sencillas que adquieren capas de significado al entrelazarse, explorando la dialéctica entre la afirmación y la negación para reflejar la complejidad y transformación constante de la vida. La mitología yorubá añade otra dimensión, narrando una rivalidad entre Ossanha y Xangô, que se trasluce en la trama de la canción y en la secuencia del álbum, donde Canto de Ossanha da paso a Canto de Xangô. La grabación contó con la producción de Joachim-Ernst Berendt y Wadi Gebara Netto.