La historia detrás
Pink Floyd escribió Brain Damage en 1973, como parte del álbum The Dark Side of the Moon. La canción se grabó en los estudios Abbey Road, y en algún momento se usó un arpegio de Dear Prudence de los Beatles, algo que no generó problemas por derecho de autor, ya que se supone que hubo un acuerdo amistoso.
Roger Waters la escribió durante la gira de Meddle, junto con Money, y originalmente se llamaba The Dark Side Of The Moon, nombre que terminó siendo el del álbum. La canción se dedicó a Syd Barrett, cuya salud mental se había deteriorado por el uso de drogas.
Al principio la iba a cantar David Gilmour, pero al final fue Waters quien lo hizo, mientras que Gilm, hizo los coros. Las risas al final son de Peter Watts, quien también se escucha decir algunas frases entre canciones. La canción dura 3:52 y se mezcla con Eclipse al final, como si fuera una sola pieza.