Inicio · Canciones · El Cuarteto de Nos · Bo cartero

Otra Navidad en las trincheras

por El Cuarteto de Nos · Álbum Otra Navidad en las trincheras

Bo cartero

Duración 3:56

Acordes en preparación

Todavía no analizamos el audio de esta canción. Cuando esté listo, vas a ver el reproductor de acordes sincronizado con el video.

Del álbum

Otra Navidad en las trincheras

Otra Navidad en las trincheras

El Cuarteto de Nos · 1994 · Track 7

Datos

Duración3:42
ÁlbumOtra Navidad en las trincheras
Año1994
ISRCTCADT1853746

La historia detrás

Si alguna vez esperaste una carta que nunca llegó, Bo cartero de El Cuarteto de Nos te va a sonar a desahogo. No es una canción que suene a nostalgia romántica, sino a ese momento en que la ilusión se vuelve chiste y el cartero pasa a ser el chivo expiatorio perfecto. La banda toma el clásico Please Mr. Postman de The Marvelettes —ese tema que hasta The Beatles y The Carpenters versionaron— y le da un giro absurdo: el protagonista no es un enamorado, sino un tipo que se obsesiona con que el cartero le traiga algo, cualquier cosa, mientras la frustración crece en cada verso. El resultado es una mezcla de ritmo pegajoso y letra irónica, donde lo cotidiano se vuelve caricatura. Si alguna vez te sentiste estafado por un buzón vacío, esta canción te va a hacer reír… o al menos a asentir con complicidad.

La canción nació en 1994, dentro de Otra Navidad en las trincheras, el quinto disco de El Cuarteto de Nos. Ese año, el grupo ya llevaba una década tocando en circuitos pequeños, pero este álbum los sacó del anonimato: entre el humor negro y las letras que retrataban Montevideo con crudeza, encontraron un sonido que sonaba a rock uruguayo pero con onda internacional. La versión que grabó la banda en 2004 para su álbum homónimo le dio una segunda vida, aunque sin cambiarle el espíritu. El video, dirigido por Esteban Israel y filmado ese mismo año, es un guiño visual: Roberto Musso se pasea por su casa como si el tiempo se hubiera detenido, esperando al cartero que nunca llega. Duró 3 minutos y 56 segundos, tiempo suficiente para que el chiste se vuelva contagioso.