Musicalmente, el disco retoma las bases de rock alternativo y pop que la banda ya venía explorando, pero con una producción más pulida y un enfoque melódico que le permitió llegar a más público. Las letras, en su mayoría obra de Roberto Musso, presentan personajes singulares y situaciones poco comunes, funcionando como un espejo distorsionado de la realidad. Esta combinación de crítica social y entretenimiento se convirtió en una marca registrada del grupo. Entre las canciones que más se recuerdan y que hoy son parte fundamental del repertorio están «Bo cartero», «Sólo un rumor» y «El putón del barrio». Las ventas fueron notables para una banda de rock uruguaya de esa época, y esto les permitió presentarse en muchos escenarios del país.
La historia de El Cuarteto de Nos se remonta a 1980, cuando empezaron como un grupo que interpretaba versiones de otros artistas, en plena dictadura militar en Uruguay. Al finalizar ese período, en 1984, lanzaron junto a Alberto Wolf un trabajo que incluyó presentaciones en el Teatro El Tinglado. Para 1987, con su segundo álbum Soy una arveja, debutaron con disfraces en el teatro El Galpón. En 1985, ya habían llamado la atención del público joven con atuendos llamativos. Por esa época, se les consideraba una de las bandas más prometedoras del rock postdictadura en Uruguay, llegando a participar en el masivo evento Montevideo Rock. Tras Emilio García en 1988, realizaron presentaciones bajo pseudónimos paródicos. En 1991, durante la grabación de Canciones del corazón, el tecladista Andrés Bedó dejó el grupo. Este álbum, lanzado solo en casete por limitaciones del sello Orfeo, fue un punto de fricción, ya que la banda buscaba editarlo en formato compacto. Ante la negativa del sello, negociaron con el independiente Ayuí / Tacuabé. Este último, aunque inicialmente dudoso por el contexto underground, aceptó publicar el primer disco de rock uruguayo en CD (también en casete) tras un acuerdo de reparto de ganancias.