La historia detrás
La canción Birthday, que abre el tercer lado del álbum doble The Beatles, conocido también como The White Album, tiene una historia de creación bastante espontánea. Fue un tema que John Lennon y Paul McCartney improvisaron en el estudio una noche de septiembre de 1968. Según recuerda McCartney, la idea surgió con un riff que empezaron a desarrollar en el momento, y así, entre él y John, nació la estructura principal de la canción. La sesión se extendió hasta las 5 de la mañana, momento en que se completó la mezcla final. Curiosamente, durante esa misma noche, el grupo y el equipo de grabación hicieron una pausa para ver la película de rock and roll de 1956, The Girl Can't Help It, que se emitía por primera vez en la televisión británica, y al regresar retomaron la grabación de Birthday.
En esta ocasión, George Martin no estuvo presente, y fue su asistente, Chris Thomas, quien produjo la sesión. Thomas recuerda que Paul llegó primero y ya estaba tocando el riff de Birthday. Cuando los demás se unieron, Paul ya había terminado de componer la letra y la música allí mismo, en el estudio. La canción se caracteriza por su energía, con un riff de guitarra y bajo que se repite, una sección vocal principal donde la voz de McCartney se escucha con fuerza y una armonía de Lennon, y un quiebre de batería que da paso a una parte central que se sostiene en la dominante. La instrumentación se enriquece con la adición de un piano que acompaña el riff y una sección de puente antes de volver a la estructura vocal inicial. John Lennon, en una entrevista de 1980, describió la canción como "basura" creada en el estudio, sugiriendo que Paul buscaba emular el estilo de Happy Birthday Baby, un éxito de los años cincuenta. A pesar de esta autocrítica, la canción se convirtió en un tema muy reconocido del álbum, destacando por su riff pegadizo.