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Kamikaze

por Luis Alberto Spinetta · Álbum Kamikaze

Barro tal vez

Duración 3:23

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Del álbum

Kamikaze

Kamikaze

Luis Alberto Spinetta · 1982 · Track 6

Datos

Duración3:23
ÁlbumKamikaze
Año1982

La historia detrás

La primera vez que Barro tal vez suena, uno nota que algo no encaja del todo en lo que espera de una zamba. No es solo por los acordes iniciales —re menor y sol mayor— que ya le dan un aire melancólico, sino porque esa combinación se rompe justo cuando el estribillo llega a su punto más alto. Ahí, donde una zamba tradicional mantendría su ritmo, Spinetta acelera el pulso para gritar el título de la canción, como si el barro mismo se volviera voz. Y no es casualidad que ese momento ocurra: el tema fue grabado de noche en el jardín, con grillos y ranas de fondo, un detalle que el músico anotó en las notas del disco como "los grillos y las ranas en múltiples estéreos para la zamba final". Ese sonido ambiental, casi orgánico, le da a la canción una textura que no suele escucharse en grabaciones de estudio de los ochenta, donde todo solía quedar demasiado pulido.

La historia detrás de Barro tal vez empieza mucho antes de que llegara a Kamikaze. Spinetta la escribió en 1965, cuando tenía quince años, y aunque pasó casi dos décadas guardada, terminó convirtiéndose en uno de sus temas más emblemáticos. No fue un éxito comercial al lanzarse en 1982 —el álbum Kamikaze ni siquiera buscaba eso—, pero con el tiempo se ganó su lugar. Mercedes Sosa la incluyó en Cantora, un viaje íntimo, cantando a dúo con él, y años después Ligia Piro la interpretó en un recital en memoria de Germán Parsons, vinculada a los veintinueve años del atentado a la AMIA. Incluso Spinetta la llevó a su concierto unplugged para MTV en 1997, donde la tocó solo con guitarra acústica y un Rhodes, demostrando que, más allá de los arreglos, la esencia de la canción siempre fue pura y directa. La duración exacta es de tres minutos y veintitrés segundos, pero en esos minutos caben décadas de silencio, de escritura adolescente y de una zamba que, al final, terminó siendo mucho más que un género: un grito en el barro.