La imagen que acompaña al álbum es tan icónica como la música. La foto de la portada, donde los cuatro integrantes se apoyan contra una pared de ladrillos en Nueva York, costó apenas $125 y se ha replicado incontables veces. Detrás, una hebilla de cinturón con un águila y las notas del álbum completan la estética. A pesar de no haber logrado un gran impacto comercial en su momento, alcanzando el puesto 111 en el Billboard Top LPs & Tape, el disco fue recibido con excelentes críticas. Canciones como Blitzkrieg Bop se convirtieron en himnos instantáneos, y la influencia de este trabajo se sentiría en géneros posteriores.
Antes de que el disco viera la luz, figuras como Lisa Robinson, editora de Hit Parader, jugaron un papel clave. Tras verlos tocar en vivo, empezó a escribir sobre ellos, llamando la atención de Danny Fields, quien se convirtió en su manager en noviembre de 1975. Fue Fields quien convenció a Craig Leon para producir el álbum, y a su vez, Leon presentó la banda a Seymour Stein, presidente de Sire Records, quien les ofreció un contrato. El disco, que incluye una versión de Let's Dance de Chris Montez, sentó las bases para lo que vendría, y su legado se ha mantenido firme, siendo reconocido en listas importantes como la de Rolling Stone a lo largo de los años.