La producción, en gran parte a cargo de Matt Hales (conocido como Aqualung), jugó un papel crucial en guiar a Dean lejos de un enfoque excesivamente clínico. Ella misma compartió en una entrevista con The Independent que su intención era crear un disco que se sintiera como un abrazo, uno que reconociera que no siempre tenemos todas las respuestas. Este enfoque resonó en la crítica internacional; NME le dio cuatro de cinco estrellas, destacando su habilidad para modernizar el soul tradicional con un encanto que describieron como infinito. Pitchfork, por su parte, alabó la voz de Dean, calificándola de "ahumada y elástica", aunque notaron que algunas canciones se inclinaban hacia un pop más convencional.
Dentro de Messy, encontramos piezas que capturan la esencia del álbum. El tema final, Carmen, fue destacado por la revista Clash como una "pieza política tierna y necesaria" que honra a la generación Windrush con una instrumentación vibrante. Otros temas como Dive o Dangerously Easy también forman parte de este conjunto de 12 canciones que exploran diferentes facetas de la experiencia humana, demostrando la versatilidad de Dean. El álbum fue además preseleccionado para el Mercury Prize en 2023, un reconocimiento a su impacto.