El resultado de ese proceso fue un sonido que se alejaba del punk rock más puro que los había caracterizado. En London Calling, The Clash se abrió a explorar el reggae, el rockabilly, el ska, el R&B de New Orleans, el pop, el jazz de salón y el hard rock. Las letras tocaban temas como el desarraigo social, el desempleo, los conflictos raciales, el consumo de drogas y las responsabilidades que vienen con la adultez. El disco, que salió en el Reino Unido en diciembre de 1979 y llegó a Estados Unidos y Canadá en enero de 1980, tuvo una buena recepción en las listas, con el tema que le da título alcanzando el top 20 de los sencillos.
La influencia de este trabajo es notable. Se estima que ha vendido más de cinco millones de copias a nivel mundial y fue reconocido con el platino en Estados Unidos. Su impacto se ve reflejado en las listas de los mejores álbumes de todos los tiempos; por ejemplo, en la de Rolling Stone, London Calling se ubicó en el puesto 8 en las ediciones de 2003 y 2012, y en el 16 en la de 2020. Incluso, en 2010, la Royal Mail del Reino Unido lo conmemoró en una serie de sellos postales dedicados a portadas de discos británicos clásicos. La portada misma, diseñada por Lowry y fotografiada por Pennie Smith, es un guiño al diseño del primer álbum de Elvis Presley.