El sonido del álbum es fuerte, con esos riffs de guitarra que los caracterizan. Muchas canciones las escribieron ellos mismos, pero también incluyeron versiones de temas de blues de artistas como Willie Dixon y Howlin’ Wolf. Una de esas versiones, Whole Lotta Love, salió como sencillo y fue bastante popular, llegando a los diez primeros en varios países.
La grabación fue un poco desordenada, porque se hacía entre viajes. A veces tenían solo dos horas libres entre un concierto y otro, y aprovechaban para meterse en un estudio. El bajista, John Paul Jones, decía que en esas improvisaciones, especialmente en Dazed and Confused, salían algunos solos que se volvieron rápidos y furiosos.
Los estudios donde grabaron no eran todos modernos. Uno en Vancouver, por ejemplo, era más bien una casucha, sin auriculares ni mucho más. Pero a pesar de eso, el resultado quedó bien. La producción la hizo Jimmy Page, y en esa época ya estaba trabajando con Eddie Kramer, que había hecho cosas importantes con Jimi Hendrix. La combinación entre los dos dio un sonido que todavía suena fresco hoy.