Dentro del tracklist de Hijos del culo, hay canciones que capturan especialmente la esencia de lo que Bersuit Vergarabat proponía. Por ejemplo, Canción de Juan o Porteño de ley son ejemplos claros de cómo la banda lograba entrelazar narrativas cotidianas con una musicalidad vibrante. La forma en que Gustavo Cordera y Daniel Suárez se alternan en las voces, junto a la instrumentación característica de Juan Subirá en teclados y acordeón, y las guitarras de Oscar Righi y Alberto Verenzuela, crean una textura sonora muy particular. La base rítmica, sostenida por Pepe Céspedes en el bajo y Carlos Martín en batería y percusión, es contundente y permite que las canciones fluyan con una potencia innegable.
La particularidad de Bersuit Vergarabat siempre ha residido en su capacidad para abordar temas serios con una musicalidad que invita a la reflexión pero también al movimiento. En Hijos del culo, este equilibrio se mantiene firme, haciendo de este disco una pieza clave para entender la evolución de la banda y su impacto en la música argentina. A pesar de las críticas y las censuras que a veces enfrentaron por sus letras, la popularidad de La Bersuit creció, consolidándose como una propuesta sonora distintiva en Latinoamérica.