Dentro de este álbum, canciones como Roda y Tem mais samba destacan por su energía y el carisma interpretativo de Elis. Estatuinha, por otro lado, revela una faceta más íntima y melódica. La grabación de este disco se enmarca en un período de consolidación para la artista, quien ya había ganado reconocimiento nacional tras su participación en el Primeiro Festival da MPB en 1965 y su exitoso programa "O Fino da Bossa".
La carrera de Elis Regina, que se extendió desde 1965 hasta 1981, se caracterizó por su búsqueda constante de la perfección en cada grabación, sin dejar de lado la pasión y la fuerza de sus actuaciones en vivo. Este álbum es un testimonio de esa dedicación, presentando interpretaciones que, incluso hoy, invitan a ser redescubiertas y disfrutadas.