El proceso creativo estuvo marcado por la introspección de Smith. Al sentir la inminencia de cumplir treinta años, se volcó en la composición de temas que reflejaban esa inquietud. De hecho, el material inicial que escribió tomó una forma bastante sombría, algo que él mismo atribuyó a esa sensación de cumplir años. La banda se reunió, compartió demos y grabaron un total de 32 canciones en la casa del baterista Boris Williams, de las cuales 12 conformarían el álbum final. A pesar de la seriedad de las letras y el concepto, quienes estuvieron allí recuerdan que el ambiente en el estudio no era sombrío; más bien, había momentos de risas y camaradería, incluso mientras se grababan temas como Disintegration.
Disintegration se convirtió en el álbum más exitoso del grupo hasta ese momento, alcanzando el tercer puesto en las listas del Reino Unido y el puesto 12 en el Billboard 200 de Estados Unidos. De él surgieron sencillos muy reconocidos como Lovesong, que llegó al número dos en el Billboard Hot 100, y otros como Lullaby, Fascination Street y Pictures of You. Este álbum sigue siendo su disco más vendido a nivel mundial y es considerado por muchos como la culminación de las exploraciones sonoras que The Cure había llevado a cabo durante toda la década de los ochenta.