El primer sencillo, Decídete, fue el detonante. La letra original hablaba sin filtros de un encuentro entre adolescentes, algo que chocó con la moral de la época y hasta con la edad de Luis Miguel. La presión fue tanta que el propio autor, Honorio Herrero, tuvo que suavizarla para convertirla en un romance inocente. Eso sí, el tema quedó como un hito: marcó el momento en que la voz de Luis Miguel dejó atrás los tonos infantiles para sonar más madura. El disco también incluye versiones en portugués para Brasil y Portugal, donde se publicó como Decide amor, con casi todas las canciones traducidas excepto Safari y Bandido Cupido. Incluso se agregaron dos temas nuevos grabados para el mercado brasileño, algo que no era común en esa época.
El arte de la portada, firmado por el fotógrafo español Pablo Pérez-Minguez, refleja ese aire entre clásico y moderno que tenía el disco. Y aunque no hay datos sobre ventas récord o premios en el material original, lo cierto es que Decídete ayudó a consolidar a Luis Miguel como un nombre que trascendía México, especialmente en España y América, donde el sencillo tuvo buena recepción. Lo más interesante no está en los números, sino en cómo un álbum grabado en Europa terminó definiendo el sonido de una generación.