La sombra de su relación con Blake Fielder-Civil es larga en este álbum. Canciones como Back to Black o Rehab no son solo éxitos comerciales, sino confesiones en tiempo real. Back to Black, por ejemplo, la escribió en una noche de hotel tras una pelea, y el riff de guitarra que la sostiene parece sacado de un disco de girl groups de los 60, pero con un groove que solo ella pudo imprimirle. Rehab, por su parte, se convirtió en un himno instantáneo: una respuesta directa a quienes cuestionaban su estilo de vida, pero también una mirada irónica a su propia vulnerabilidad. Los críticos no tardaron en señalar su voz rasposa y llena de matices, y el trabajo de Ronson y Remi, que lograron capturar ese sonido vintage sin caer en la parodia.
El disco vendió más de 20 millones de copias en el mundo y se coló en listas de lo más escuchado en el Reino Unido, donde terminó siendo el segundo álbum más vendido del siglo XXI. En los Grammy Awards 2008, Back to Black se llevó el premio a Best Pop Vocal Album, y Winehouse se llevó cuatro estatuillas más en esa misma noche, igualando el récord de artistas como Adele años después. También fue nominado en los Brit Awards 2007 y figuró en la lista corta del Mercury Prize. Pero más allá de los números, lo que quedó fue su influencia en una generación de artistas británicos: desde Adele hasta Duffy, muchos reconocieron que este disco les abrió el camino. En 2025, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos lo incluyó en su Registro Nacional de Grabaciones por considerarlo "cultural, histórica o estéticamente significativo". No es un dato menor: un álbum que nació de la rabia y el desamor terminó siendo parte del patrimonio sonoro de una época.