La historia detrás
La canción *War Pigs* de Black Sabbath arranca con una potencia que te atrapa de inmediato, y no es para menos. Originalmente pensada como *Walpurgis*, la idea de Geezer Butler era hacer una analogía entre las reuniones de brujas y la maldad inherente a la guerra. Sin embargo, la discográfica consideró que el nombre original sonaba demasiado oscuro, y así nació *War Pigs*, manteniendo la letra que ya estaba escrita. Es una pieza que se gestó en un momento donde en el Reino Unido ya no existía el servicio militar obligatorio, pero la guerra de Vietnam mantenía a muchos jóvenes con el temor de ser enviados al frente. Butler ha explicado que la letra no apuntaba a la política, sino a la maldad pura, a cómo los poderosos inician conflictos para su beneficio, mientras los más jóvenes son quienes pagan el precio.
Esta composición, que se convirtió en la apertura del álbum Paranoid en 1970, tiene sus raíces en las sesiones de improvisación de la banda. Tony Iommi, coautor junto a Ozzy Osbourne, Geezer Butler y Bill Ward, recordó que surgió de uno de esos momentos de exploración musical. La versión que escuchamos hoy tiene detalles añadidos por el productor Rodger Bain y el ingeniero Tom Allom, como la sirena antiaérea y el aceleramiento del final, decisiones en las que la banda no intervino pero que resultaron muy acertadas. El final de la canción, de hecho, tiene un nombre propio en algunas ediciones: *Luke's Wall*, un homenaje al equipo técnico de la banda. La grabación del álbum Paranoid fue un proceso rápido, completado en apenas unos días en junio de 1970.