La historia detrás
The End of the World, según DoReSol
La canción The End of the World de Pet Shop Boys suena como un adiós que no grita, sino que susurra desde un sintetizador que parece derretirse en el aire. No es un tema que anuncie cataclismos con bombos y platillos, sino uno que teje una melancolía fría con acordes que se repiten como un eco en un pasillo vacío. La voz de Neil Tennant flota sobre una base rítmica que no empuja, sino que invita a quedarse quieto, como si el mundo pudiera acabarse sin que nadie se diera cuenta. El bajo, casi oculto, marca el ritmo con una precisión que no compite con los teclados, sino que dialoga con ellos en un idioma que solo entienden los que han escuchado demasiado silencio.
Grabada en el estudio Red Deer de Harold Faltermeyer, en Munich, durante 1990, esta pista nació de un rechazo: el dúo no quería saber nada de los sintetizadores digitales que dominaban la escena en ese momento. Buscaban el sonido cálido y orgánico de los equipos analógicos, y encontraron en Faltermeyer a alguien que entendía ese lenguaje. El resultado fue un álbum, Behaviour (o Behavior en Estados Unidos), que se alejó del brillo pop de Introspective y del futuro más luminoso de Very, publicado tres años después. The End of the World no es un tema que llame a bailar, sino a reflexionar, y en sus 4 minutos y 43 segundos cabe toda la elegancia de un grupo que prefiere la sutileza a los golpes de efecto.
Del álbum
Behaviour
Pet Shop Boys · 1990 · Track 9
Datos
Créditos
Música Chris Lowe, Neil Tennant