La historia detrás
Cuando te sumergís en Take Time, te encontrás con una pieza que te invita a sentir el groove. La canción, con sus 4 minutos y 32 segundos de duración, te envuelve en un sonido que bebe mucho de la década del '70, mezclando influencias del funk y el soul con la energía del rock. Es un ejemplo perfecto de cómo Lenny Kravitz supo combinar esos estilos para crear algo propio, explorando el uso de tecnología digital como sintetizadores y loops de cinta que le dan una textura particular.
La grabación de este tema, y del álbum 5 al que pertenece, tuvo lugar entre finales de 1997 y principios de 1998. Gran parte del trabajo se realizó en el estudio que Kravitz tenía en su casa de Nueva York, un espacio que recibió visitas de figuras como Madonna y Chris Rock. Las sesiones posteriores se trasladaron a los Compass Point Studios en The Bahamas, bajo la supervisión del ingeniero y mezclador Terry Manning. Este proceso, que buscaba un sonido distintivo, se plasmó en un álbum lanzado en mayo de 1998 por Virgin Records, del cual se desprendieron varios sencillos a lo largo de 1998 y 1999.