Acordes en preparación
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La historia detrás
Rock Around the Clock, según DoReSol
Esa introducción de guitarra que salta como un resorte oxidado, ese bajo que empuja sin parar y esa batería que parece un martillo neumático en miniatura: Rock Around the Clock no suena como una canción, sino como el primer día en que el mundo escuchó rock and roll. Grabada en abril de 1954 en un estudio neoyorquino prestado, la versión de Bill Haley & His Comets no inventó el ritmo, pero lo empaquetó en un paquete tan directo que hasta un adolescente de los 50 entendía de qué iba: bailar hasta que el cuerpo no dé más. El título original, We're Gonna Rock Around the Clock Tonight!, ya lo dejaba claro: esto no era un tema cualquiera, era una invitación a perder la noción del tiempo entre guitarras distorsionadas y coros que gritaban más que cantaban. Cuando salió al mercado en mayo de 1955, nadie esperaba que ese single de dos minutos y nueve segundos se convirtiera en el primer tema de rock en llegar al número uno en Estados Unidos y Reino Unido al mismo tiempo. Menos aún que, décadas después, la Biblioteca del Congreso de EE.UU. la declarara "culturalmente significativa" por ser uno de esos raros momentos en que una canción trasciende su época.
La historia detrás de la grabación tiene más giros que un baile en círculo. La canción la escribieron en 1952 Max C. Freedman y James E. Myers (este último usando el seudónimo "Jimmy De Knight"), pero el destino quiso que Bill Haley no pudiera grabarla hasta dos años después. Myers juró que la compuso pensando en Haley, pero problemas legales con el productor Dave Miller —que se negó a dejarla grabar en su sello— retrasaron todo. Cuando por fin pisaron el estudio del Pythian Temple en Nueva York, lo hicieron con equipos prestados y una presión extra: sabían que necesitaban algo que sonara distinto a todo lo que había en la radio. El resultado fue un tema que, en su versión original, duraba poco más de dos minutos pero tenía la energía de un concierto en vivo. Lo curioso es que la melodía del estribillo no era nueva: sonaba sospechosamente parecida a Move It On Over de Hank Williams (1947), un detalle que muchos atribuyeron a la tradición del country de reutilizar patrones rítmicos. Pero Haley y sus Comets le dieron el giro definitivo: menos balada, más caos controlado. Cuando la incluyeron en la película Blackboard Jungle en 1955, el efecto fue instantáneo. Los jóvenes de la época la adoptaron como himno de rebeldía, y aunque Haley ya había tenido éxitos menores como Crazy Man, Crazy (1953), esta fue la que realmente abrió las puertas del mainstream al rock and roll. Para cuando la reeditaron en 1974, ya era un clásico que seguía sonando fresco, como si el tiempo no hubiera pasado por ella.
Del álbum
Rock Around the Clock
Bill Haley and His Comets · 1956 · Track 1
Datos