La historia detrás
Ro Ro Rosey, según DoReSol
La primera vez que escuchás Ro Ro Rosey, el riff inicial te agarra por sorpresa: ese sonido de guitarra que se enrosca como una espiral, con ese aire latino que recuerda al La Bamba de Ritchie Valens, pero con un giro más sucio, como si le hubieran pasado por encima un pedal de distorsión suave. No es solo el ritmo, que late con un *diddley beat* pegajoso, sino esa sensación de que la canción está a punto de desarmarse en cualquier momento, como si el músico no pudiera contener lo que viene después. La armonía se sostiene en solo tres acordes, pero el truco está en cómo Morrison los estira, en cómo la armónica entra y sale como un susurro entre las frases, y en ese detalle de los coros femeninos añadidos en la versión single, que le dan un brillo inesperado al estribillo. Es una canción que suena a fiesta improvisada en un callejón de Nueva York, con la puerta entreabierta y el humo de los cigarrillos colándose entre las notas.
La grabaron en un solo día, el 28 de marzo de 1967, en los estudios A&R de New York City, con los mismos músicos que habían dado forma a Brown Eyed Girl unas semanas antes. Bert Berns, el dueño del sello Bang Records y productor de la sesión, parece haberle dado rienda suelta a Morrison: la letra habla de una chica de dieciséis años, esa misma musa que aparece en Cyprus Avenue y en otros temas de su etapa temprana, pero aquí la nostalgia tiene un dejo ácido. El narrador la recuerda como "la niña de sus ojos", pero ahora vive "en lo alto de la avenida de los árboles", y cuando la ve, solo atina a balbucear un "oh uh uh uh uh", como si el tiempo y la distancia le hubieran robado las palabras. La canción salió como single ese mismo año, justo después del éxito de Brown Eyed Girl, pero no repitió su suerte en las listas: Billboard la llamó un "folk rocker infeccioso que debería escalar rápido", mientras que Cash Box la describió como un "pieza rítmica potente y funky", pero al final quedó en el olvido comercial. Eso sí, el tema se coló en varias compilaciones de su etapa en Bang Records, como si los fans supieran que ahí había algo más que un simple seguimiento: un destello de esa energía cruda que luego definiría su sonido.
Del álbum
Blowin’ Your Mind!
Van Morrison · 1967 · Track 6
Datos
Créditos
Letra Van Morrison
Música Van Morrison