Inicio · Canciones · Arctic Monkeys · Red Light Indicates Doors Are Secured

Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not

por Arctic Monkeys · Álbum Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not

Red Light Indicates Doors Are Secured

Duración 2:23

Acordes en preparación

Todavía no analizamos el audio de esta canción. Cuando esté listo, vas a ver el reproductor de acordes sincronizado con el video.

Del álbum

Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not

Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not

Arctic Monkeys · 2005 · Track 8

Datos

Duración2:23
ÁlbumWhatever People Say I Am, That’s What I’m Not
Año2005
ISRCGBCEL0501187

La historia detrás

Red Light Indicates Doors Are Secured suena como un borrador de madrugada que se coló en el disco. Es corta, directa y tiene esa energía nerviosa de cuando la banda aún no sabía que terminaría tocando en estadios. El tema avanza con un ritmo que parece acelerarse solo, como si el narrador estuviera contando la noche a toda velocidad, con frases que se cortan y vuelven a empezar. La voz de Alex Turner suena más aguda que en sus trabajos posteriores, menos pulida, como si el micrófono estuviera demasiado cerca o él hubiera dormido poco. Hay algo en la mezcla que le da un aire sucio, como si la grabación hubiera sido rápida y sin filtros.

La canción nació en un momento en que Arctic Monkeys aún eran cuatro chicos de Sheffield que grababan en estudios prestados. Whatever People Say I Am, That's What I'm Not los lanzó al estrellato, pero este tema en particular parece capturar una etapa anterior: la de las noches interminables en bares pequeños, donde el alcohol y la música se mezclaban con historias que después nadie recuerda bien. La letra no habla de amor ni de desamor, sino de algo más cotidiano y menos poético: la sensación de estar atrapado en un lugar que no es el tuyo, con gente que tampoco lo es. La producción, a cargo de Jim Abbiss, y la mezcla de Simon “Barny” Barnicott y Owen Skinner le dan ese tono crudo que contrasta con el brillo de otros temas del álbum. El disco se llevó el premio al mejor álbum británico en los Brit Awards de 2008, y este tema en particular, con sus 2 minutos y 24 segundos, se convirtió en un momento clave para entender por qué la banda conectó tan rápido con el público. No era una canción pensada para ser eterna, sino para ser vivida en el momento exacto en que se escuchaba.