La historia detrás
Pastas y vino, según DoReSol
Si hay un tema que suena como un abrazo callejero en medio de un día cualquiera, ese es Pastas y vino. No es solo el ritmo que te saca a bailar sin avisar, sino esa mezcla de guitarras que parecen conversar entre sí mientras la trompeta y el saxo van y vienen como dos amigos contando chistes. El bajo no se queda atrás: se enrosca en cada estrofa con una naturalidad que hace que todo funcione sin esfuerzo. Es de esas canciones que, si la escuchás por primera vez, ya te dan ganas de tararearla, y si la tenés en la cabeza, no hay forma de sacártela.
La grabaron en 1989, cuando la banda aún no tenía nombre en las radios pero ya sonaba como si llevaran años tocando juntos. Mario Breuer y Richard Etkin se encargaron de que el sonido no perdiera esa energía cruda de ensayo en vivo, y el resultado fue un disco —El milagro argentino— que terminó siendo su carta de presentación. No buscaban sonar perfectos, sino auténticos: ahí están Cucho Parisi cantando con esa voz rasposa, Animal Trípodi haciendo coros y hasta tocando percusión, y el resto del equipo —desde Cebolla Demarco en la guitarra hasta Chiflo Sánchez en el saxo— dándole forma a un tema que, con sus dos minutos y pico, se las arregla para sentirse eterno.
Del álbum
El milagro argentino
Los Auténticos Decadentes · 1989 · Track 6
Datos
Créditos
Letra Jorge Serrano
Música Jorge Serrano