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Doolittle

por Pixies · Álbum Doolittle

Monkey Gone to Heaven

Duración 2:57

Acordes en preparación

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Del álbum

Doolittle

Doolittle

Pixies · 1989 · Track 7

Datos

Duración2:55
ÁlbumDoolittle
Año1989
ISRCGBAFL9700103

La historia detrás

Si hay un momento en el que la música de Pixies se vuelve tan contundente como misteriosa, es en Monkey Gone to Heaven. El tema arranca con un riff que parece arrastrar algo más que notas: una pregunta incómoda sobre el lugar del ser humano en el mundo. La voz de Black Francis oscila entre lo juguetón y lo apocalíptico, mientras las cuerdas de los violonchelos y violines —que aparecen por primera vez en un tema de la banda— le dan un aire casi litúrgico a una letra que habla de océanos como "un inodoro orgánico gigante" y de dioses ahogados en su propia suciedad. El gancho, ese "este mono se fue al cielo", suena a broma macabra y a profecía al mismo tiempo, como si el universo mismo se hubiera convertido en un chiste pesado.

La canción se grabó entre noviembre y diciembre de 1988 en dos estudios de Boston y Stamford, durante las sesiones de Doolittle. Para entonces, Pixies ya había firmado con Elektra Records, y este sencillo —lanzado en marzo de 1989— fue su primera incursión en una discográfica de alcance masivo en Estados Unidos. El productor Gil Norton logró un sonido limpio pero cargado de tensión, algo que contrastaba con la crudeza de sus primeros trabajos. La letra, llena de referencias a la numerología hebrea ("si el hombre es cinco, el diablo seis y Dios siete"), refleja esa mezcla de caos y precisión que define al álbum. Incluso la portada del single juega con esos números: figuras de cinco, seis y siete acompañan a un mono con halo, como si el animal fuera el último testigo de un mundo al revés. Black Francis confesó que el verso del mono le llegó años antes de escribir la canción, y que la idea de los océanos como un "lugar oscuro y mitológico" —con jardines de pulpo, el Triángulo de las Bermudas y la Atlántida— surgió de una conversación casual. Cuando la tocó por primera vez para Joey Santiago, el guitarrista recordó que era "temprano, estaba cansado, pero me hizo reír". Hoy, con más de tres décadas encima, sigue siendo un tema que suena a advertencia disfrazada de canción.