Inicio · Canciones · Héroes del Silencio · Malas intenciones
La historia detrás
Malas intenciones, según DoReSol
La primera vez que escuché Malas intenciones no fue en un disco, sino en vivo, en el estadio de La Romareda. La banda ya llevaba años de gira cuando llegó ese tema, pero en Zaragoza el sonido se volvió más denso, como si la ciudad le diera un peso distinto a los riffs. El bajo de Joaquín Cardiel y la batería de Pedro Andreu empujan un ritmo que no se detiene, mientras las guitarras de Juan Valdivia y Enrique Bunbury se entrelazan en un juego de repeticiones que parece no tener fin. La letra, corta y directa, habla de una relación tóxica sin rodeos: no hay espacio para el perdón cuando la otra persona ya ha demostrado ser dañina. Ese contraste entre la crudeza de las palabras y la melodía hipnótica es lo que hace que el tema se quede pegado en la cabeza horas después de escucharlo.
Grabado en los estudios Kirios de Madrid bajo la producción de Phil Manzanera, Malas intenciones nació en un momento en que la banda buscaba un sonido más contundente que el de su primer disco. El resultado fue un álbum que mezclaba el rock gótico con toques de hard rock y pop, algo poco común en la escena española de entonces. Cuando Senderos de Traición salió a la venta en 1990, se convirtió en el primer número uno de Héroes del Silencio en España, pero lo más interesante es que el disco logró algo que pocos trabajos de la época consiguieron: sonar fresco sin perder fuerza. La mezcla final, hecha en los Metropolis Studios de Londres por Keith Bessey, le dio ese brillo oscuro que caracteriza a la canción, como si cada nota estuviera envuelta en una capa de melancolía. Con una duración exacta de 3:47, el tema no se extiende más de lo necesario, pero tampoco se corta antes de tiempo: es justo lo que pide su estructura repetitiva, ese loop que te arrastra sin darte cuenta.
Del álbum
Senderos de traición
Héroes del Silencio · 1990 · Track 4
Datos
Créditos
Música Héroes del Silencio