La historia detrás
Le Premier bonheur du jour, según DoReSol
La primera vez que escuchás Le Premier bonheur du jour de Os Mutantes te quedás con la sensación de que el tiempo se estiró justo lo necesario para que un riff de guitarra se enredara en tu cabeza sin pedir permiso. No es un tema que golpea de entrada, sino que se cuela por los costados: el bajo traza líneas limpias que parecen flotar sobre un ritmo que nunca apura el paso, mientras la batería marca un compás juguetón, como si el baterista estuviera contando chistes en lugar de llevar la cuenta. La voz de Os Mutantes —aquí en clave de rock psicodélico con toques de tropicalia— se desliza entre lo melódico y lo experimental, sin forzar ni un solo acento. Hay algo en esa mezcla de ternura y rareza que hace que la canción no suene a nada más que a sí misma.
Grabado en 1968 en los estudios de Record, el tema nació en un momento en que Os Mutantes aún no tenían un nombre fijo en el circuito, pero ya arrastraban la energía de quienes saben que están haciendo algo distinto. El álbum Os Mutantes —su debut— salió al mercado en junio de ese año en formato LP, y aunque al principio las ventas no fueron masivas, con el tiempo se convirtió en un disco de culto. La canción en sí dura poco más de tres minutos y medio, pero en ese lapso logra condensar lo mejor de su época: la fusión entre el rock que llegaba de afuera y el samba, el bossa nova o el chorinho que ya llevaba décadas sonando en Brasil. La revista Rolling Stone lo ubicó entre los cien discos más importantes de la música brasileña, pero en realidad su valor no está en los rankings, sino en cómo cada nota parece desafiar las etiquetas.
Del álbum
Os Mutantes
Os Mutantes · 1968 · Track 8
Datos
Créditos
Letra Frank Gérald
Música Jean Renard