Inicio · Canciones · Lucio Dalla · Il cucciolo Alfredo
La historia detrás
Il cucciolo Alfredo, según DoReSol
Hay canciones que empiezan como un juego y terminan contando una historia que nadie esperaba. Il cucciolo Alfredo es una de esas: un tema de cinco minutos y diecisiete segundos que suena a diario en las radios italianas, pero que en realidad es un retrato musical donde la voz de Lucio Dalla se estira, se quiebra y juega con los silencios como si fueran notas más. La letra no sigue un orden lineal; avanza y retrocede, como un tren que no sabe si va a Roma o a Carimate, y en el camino deja pistas sobre un perro llamado Alfredo, un cantante local y hasta un guiño a los Krisma. No es una canción que se toca de memoria: es una que se siente, con esa mezcla de ternura y desparpajo que solo Dalla lograba empaquetar en menos de seis minutos.
El disco donde nació, Come è profondo il mare, salió en 1977 y marcó un giro en su carrera: por primera vez, él mismo escribió tanto las letras como las melodías, sin depender de otros autores. Lo grabaron entre Roma —en los estudios RCA, con el ingeniero Maurizio Montanesi— y Carimate, en los Stone Castle Studios, donde Ezio De Rosa se encargó de capturar el sonido crudo de sus saxos y clarinetes. Pero lo más curioso es que, aunque el álbum se considera un hito de la canzone italiana, Dalla no buscaba sonar a clásico: quería que cada tema respirara, que las palabras y los instrumentos se persiguieran sin prisa. Y en Il cucciolo Alfredo, ese desparpajo se nota en cada estrofa, donde la voz de Dalla se vuelve casi teatral, como si el perro del título fuera un personaje más de su repertorio.
Del álbum
Come è profondo il mare
Lucio Dalla · 1977
Datos