La historia detrás
The Beatles grabaron I’ve Got a Feeling en un día de invierno de 1969, en la azotea de su edificio en Londres. Era un momento raro, un concierto improvisado que no estaba planeado para grabarse. La canción nació de dos ideas que no terminaron nunca: una de Paul McCartney y otra de John Lennon. La primera se llamaba I’ve Got a Feeling, la segunda Everybody Had a Hard Year. Ambas se juntaron en una sola, con el toque de Billy Preston en el piano.
La versión que se escuchó en el disco Let It Be fue grabada en la azotea, pero antes de eso, en la misma semana, hicieron otra toma en el estudio. Esa se publicó más tarde en un compilado. La canción tiene un ritmo suave, con un piano que se mueve como si bailara. Es una canción que se siente, no se explica.