La historia detrás
Thelonious Monk grabó Brilliant Corners en tres sesiones distintas, entre octubre y diciembre de 1956, pero el tema que da nombre al álbum casi no logra grabarse en una sola toma. La pieza, con sus 7 minutos y 45 segundos de duración, tiene una estructura poco convencional: no sigue el formato de 32 compases que los músicos esperaban, sino uno de 22. Monk no compartió la partitura con nadie, obligando a los intérpretes a aprenderla de oído. Solo Sonny Rollins logró internalizarla a tiempo, mientras que el bajista Oscar Pettiford, frustrado, simuló tocar sin emitir sonido. Al final, la versión definitiva se armó con fragmentos de varias tomas, pero ese caos aparente terminó destacando lo mejor del conjunto.
La grabación del disco —su tercer trabajo para Riverside Records— incluyó dos quintetos distintos. El 9 de octubre de 1956, en los estudios de Manhattan, Monk, Rollins, Pettiford y el baterista Max Roach se juntaron con el saxofonista Ernie Henry para registrar temas como Pannonica (donde Monk toca celesta) y Ba-lue Bolivar Ba-lues-Are, un título que juega con la pronunciación exagerada de "Blue Bolivar Blues", en referencia al Bolivar Hotel de la ciudad. El productor Orrin Keepnews tuvo que editar las cintas para salvar la sesión, pero el resultado final capturó esa energía impredecible que define el estilo del pianista.