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Brilliant Corners 1957
Álbum · por Thelonious Monk ↗ Ver artista

Brilliant Corners

Thelonious Monk grabó Brilliant Corners en tres sesiones repartidas entre octubre y diciembre de 1956, un disco que terminó siendo su tercer trabajo para Riverside Records y el primero en el sello donde todas las canciones eran suyas. El sonido del álbum se armó con dos quintetos distintos: el primero, en octubre, incluyó a Sonny Rollins y Ernie Henry en los saxos, Oscar Pettiford en el bajo y Max Roach en la batería. De esas tomas salieron temas como Ba-lue Bolivar Ba-lues-Are —un título que Monk pronunció como "Blue Bolivar Blues" para referirse al Bolivar Hotel de Manhattan, donde vivía su amiga y mecenas Pannonica de Koenigswarter— y Pannonica, donde Monk tocó celesta. Pero el momento más tenso llegó el 15 de octubre, cuando intentaron grabar la canción que da nombre al disco. La pieza tiene una estructura poco convencional: ocho compases en la primera sección, siete en la segunda y otra versión modificada de siete en la tercera, con cambios rítmicos que complicaron hasta al propio Henry y a Pettiford. En una de las tomas, el productor Orrin Keepnews notó que el bajo no se escuchaba bien y descubrió que Pettiford, frustrado, estaba moviendo los dedos sin tocar las cuerdas. Al final, Keepnews tuvo que editar la versión definitiva uniendo fragmentos de varias tomas.

Año
1957
Canciones
5
Duración
42 min 50 seg

5 canciones

Lista de canciones

# Título Disponible
01

Brilliant Corners

7:45
02

Ba-lue Bolivar Ba-lues-are

13:07
03

Pannonica

8:50
04

I Surrender, Dear

próximamente

5:27
05

Bemsha Swing

7:41

Sobre el álbum

Brilliant Corners, según DoReSol

El 7 de diciembre volvieron al estudio con cambios en la formación: Paul Chambers reemplazó a Pettiford y Clark Terry a Henry, mientras Monk registró una versión a piano solo de I Surrender, Dear. Entre los temas grabados ese día estaba Bemsha Swing, la única canción del álbum que Monk ya había registrado antes. La complejidad de Brilliant Corners no pasó desapercibida: la revista DownBeat lo nombró el disco de jazz más aclamado de 1957, con Nat Hentoff dándole cinco estrellas y destacando que era "el LP de jazz moderno más importante de Riverside hasta entonces". Décadas después, críticos como Robert Christgau lo señalaron, junto a Misterioso (1958), como el punto más alto de la carrera de Monk. En 2003, la Library of Congress lo incluyó en el National Recording Registry, y en 1999 entró al Grammy Hall of Fame. También figura en libros como 1001 Albums You Must Hear Before You Die, donde Andrew Gilbert lo describió como el regreso de Monk como compositor de primer nivel.