La historia detrás
Bichos escrotos, según DoReSol
Titãs grabaron Bichos escrotos en un momento en que el grupo necesitaba reinventarse. El disco Cabeça Dinossauro, lanzado en junio de 1986, llegó después de un par de años complicados: su álbum anterior, Televisão, no había cumplido las expectativas comerciales, y dos de sus miembros, Arnaldo Antunes y Tony Bellotto, habían estado presos a finales de 1985. La banda buscaba un sonido más crudo, menos pulido, y lo encontró en las sesiones de grabación de Bichos escrotos, que duran solo tres minutos y quince segundos pero concentran toda esa energía acumulada. El tema no es una excepción en el álbum: suena directo, con guitarras que cortan como cuchillas y un ritmo que no da respiro, algo que los Titãs venían explorando desde que incorporaron al productor Liminha, entonces director de la WEA, quien les abrió las puertas para experimentar sin tantas restricciones técnicas.
El disco se grabó entre marzo y abril de 1986 en el estudio Nas Nuvens, en Rio, un lugar que, según cuentan, les permitió capturar ese aire sucio y urgente que buscaban. Bichos escrotos no fue un éxito inmediato, pero sí el detonante: meses después, en diciembre de ese mismo año, el álbum recibió su primer disco de oro. La canción, con su título provocador, refleja esa etapa de transición donde la banda dejó atrás el rock más melódico de sus inicios para abrazar un estilo más agresivo, cercano al punk que empezaba a influir en el BRock. No hay adornos, solo la crudeza de una banda que, en lugar de rendirse, decidió cambiar de piel.
Del álbum
Cabeça Dinossauro
Titãs · 1986 · Track 9
Datos