Dentro de Who’s Next, hay canciones que capturan de inmediato la energía y la evolución de la banda. Baba O’Riley, por ejemplo, abre el disco con un loop de sintetizador que se convierte en la base de una pieza épica, demostrando la audacia de experimentar con nuevas herramientas sonoras. Otro tema clave es Behind Blue Eyes, que muestra una faceta más introspectiva y melódica, contrastando con la potencia general del álbum. La grabación de estas canciones, muchas de las cuales se convirtieron en pilares de su repertorio, se realizó en un momento donde la banda buscaba consolidar su identidad sonora, alejándose de lo predecible y apostando por lo que sentían que era el futuro de su música.
El impacto de Who’s Next se percibe en cómo canciones como Won’t Get Fooled Again, con su potente final y su mensaje, se convirtieron en himnos. La banda, que ya había sido reconocida por su influencia en el desarrollo de equipos de sonido como los Marshall stack y por sus innovaciones en la técnica de guitarra, consolidó con este trabajo su lugar en la historia del rock. Su forma de abordar la composición y la interpretación, a menudo marcada por la experimentación en vivo y una energía cruda, sentó bases para muchos músicos posteriores, quienes encontraron en ellos un modelo de cómo expandir los límites del género.