Dentro de Viva la vida, algunas canciones destacan por su resonancia. Solamente amigos, por ejemplo, se convirtió en un tema muy escuchado, mostrando la capacidad de Ortega para conectar con el público a través de melodías pegadizas y letras que apelan a sentimientos universales. Otro corte relevante es Cerraré mi corazón, que, al igual que Viva la vida, el tema que da título al álbum, explora las emociones de una manera directa y emotiva. La producción de este disco se enmarca en una carrera que ya contaba con más de 28 millones de discos vendidos, consolidando a Palito Ortega como una figura central en la música de Latinoamérica.
La carrera de Ramón Bautista Ortega, conocido popularmente como Palito Ortega, es un testimonio de su impacto duradero. Desde sus inicios en la década de 1960, su influencia se extendió a través de múltiples facetas artísticas y también en la vida pública, habiendo sido gobernador de Tucumán y senador nacional. Su legado musical, que incluye éxitos como «La felicidad» y «Despeinada», se ve enriquecido por trabajos como Viva la vida, un álbum que, aunque no se detalla su proceso de grabación específico, forma parte de un corpus discográfico que lo posiciona como uno de los artistas más influyentes del siglo XX en Latinoamérica.