El sonido de Vasos y Besos se diversificó, mostrando distintas facetas. Tenés temas con un aire brasilero, como No se desesperen con su toque de samba, y otros más orientados al disco como Sintonía americana. También hay espacio para el hard rock en Así es el calor, la energía new wave de Vamos al ruedo y el reggae de Chalamán. Las letras de Miguel Abuelo brillan con fuerza en composiciones como Yo soy tu bandera y Espía de Dios, y se suma Mundos in mundos, una pieza que venía de demos tempranos de Miguel. Las canciones de Calamaro también jugaron un papel clave para conectar con un público más amplio, sin descuidar la calidad que siempre definió a la banda.
La canción Mil horas, incluida en este trabajo, tuvo un recorrido propio muy destacado. En 2002, Rolling Stone la colocó en el puesto 14 de su lista de los 100 hits del rock argentino. Más tarde, en 2007, Rock.com.ar la situó en el puesto 77 de un ranking similar, y en 2006, Al Borde la reconoció dentro de las 500 mejores canciones iberoamericanas de rock, en el puesto 38. Tras la presentación del álbum en Vélez Sarfield, Daniel Melingo dejó la formación para enfocarse en Los Twist, y su lugar fue tomado por Alfredo Desiata.