Tras atravesar una ruptura amorosa, Kevin Kaarl se refugió en la composición, dando forma a las canciones que componen este disco. La grabación se llevó a cabo en un entorno íntimo, un estudio casero en Chihuahua, donde trabajó codo a codo con su hermano Bryan Kaarl. Juntos, emplearon herramientas digitales y recursos caseros, con Bryan asumiendo la producción y la mezcla, marcando así su primera incursión formal en la creación de un álbum. El sonido del Ultra Sodade se nutre de las raíces del folk, pero se expande incorporando sintetizadores, guitarras con texturas procesadas y atmósferas propias del dream pop. Las melodías se presentan con una aparente sencillez, donde los arreglos discretos ceden el protagonismo a la fuerza lírica. A través de las trece pistas, el álbum traza un recorrido por las distintas fases del duelo emocional, abordando temas como la tristeza, el desapego y la resignación.
En el tema ULTRA SODADE, la voz de Kevin se entrelaza con la colaboración del regiomontano Nsqk, sumando una voz femenina que repite la palabra "sodade", reforzando la conexión conceptual del álbum. Antes del lanzamiento oficial, el público pudo anticipar el sonido del disco con sencillos como Esta noche, no me culpes por sentir y búscame otra vez, cada uno acompañado por videoclips dirigidos por Hermann Neudert. La crítica reconoció la habilidad de Kevin Kaarl para plasmar la añoranza, destacando el equilibrio entre la producción y la carga emocional. Se habló de una reinvención de la nostalgia, con un notable crecimiento técnico respecto a trabajos anteriores, y se resaltó cómo el álbum recoge relatos cortos donde el lirismo, la voz suave y los elementos de producción digital son los pilares centrales.