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Open Up and Say… Ahh! 1988
Álbum · por Poison ↗ Ver artista

Open Up and Say… Ahh!

Open Up and Say… Ahh! llegó en 1988 como el segundo álbum de Poison y marcó un giro en su sonido. Si su debut Look What the Cat Dragged In los había puesto en el mapa con un glam metal crudo y directo, aquí aflojaron un poco el exceso de brillo para apostar por melodías más trabajadas y letras que balanceaban entre el humor y el drama. El disco suena como una banda que ya dominaba el escenario pero que, en el estudio, decidió probar cosas distintas: los riffs siguen siendo pegajosos, pero hay más espacio para los arreglos limpios y los coros cuidados, como si hubieran afinado el brillo sin perder la actitud. La producción, aunque pulida, mantiene esa energía en vivo que los caracterizaba, con guitarras que cortan sin sobrecargar y voces que se balancean entre el grito y el susurro.

Año
1988
Canciones
10
Duración
36 min 27 seg

Sobre el álbum

Open Up and Say… Ahh!, según DoReSol

El tracklist tiene joyas que definieron su época. Nothin’ but a Good Time es el himno por excelencia: un riff que entra como un tren y se queda dando vueltas en la cabeza, con esa letra que parece hecha para cantar a todo pulmón en un concierto. Every Rose Has Its Thorn, en cambio, es la balada que los sacó de la zona de la fiesta y los llevó a las radios de todo el país; esa guitarra acústica que se enreda con la eléctrica en el estribillo es pura magia de estudio. Y no hay que olvidar Fallen Angel, donde la banda juega con cambios de ritmo que sorprenden, como si el tema tuviera dos personalidades distintas. El disco también incluye Your Mama Don’t Dance, un tema que mezcla actitud con un groove que invita a mover los pies, y Love on the Rocks, que cierra con un solo de guitarra que suena a despedida épica.

La recepción fue inmediata: Open Up and Say… Ahh! se convirtió en su disco más vendido, con certificaciones que superaron los millones en Estados Unidos. En las listas, llegó al primer puesto y se mantuvo ahí por semanas, algo que pocos álbumes de glam metal lograron con esa consistencia. Lo interesante es que, a pesar del éxito, no parece un disco calculado para el mainstream: hay momentos donde la banda suena como si estuviera improvisando, como si el estudio fuera solo otro escenario. Incluso hoy, cuando lo pones, se nota que detrás de los coros pulidos hay una energía que no se puede fingir.