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El Ritual del Tereré 2013
Álbum · por Bohemia urbana ↗ Ver artista

El Ritual del Tereré

El Ritual del Tereré suena a un atardecer en Ypacarai, donde el tereré —esa mezcla de hierbas frías y charla pausada— se convierte en el hilo que teje los ritmos de Bohemia Urbana. Grabado en 2013, el disco no es solo un puente entre géneros, sino un mapa de sonidos que van del reggae al tango, pasando por la polka paraguaya y hasta un guiño a la bossa nova. Lo que más salta es cómo la banda, con ocho músicos en escena, logra que cada instrumento —desde el charango hasta el cajón peruano— suene como parte de un solo aliento, sin que nada suene forzado. El resultado es un disco que no pide permiso para mezclar épocas ni estilos, pero lo hace con una naturalidad que engaña: parece fácil, pero cada tema tiene capas ocultas.

Año
2013
Canciones
13
Duración
47 min 57 seg
Escuchar el álbum

Sobre el álbum

El Ritual del Tereré, según DoReSol

La canción que le da nombre al álbum, El Ritual del Tereré, es el centro de gravedad. No es casual que arranque con un ritmo que recuerda a un tereré siendo preparado: el agua vertiéndose, el hielo chocando contra el vaso, el silencio entre sorbos. El tema Estrella del Bar sigue esa línea, pero con un giro: la letra, entre irónica y nostálgica, habla de esos personajes que solo brillan en el anonimato de los bares de pueblo. Vestigios de un Dictador, por su parte, es la excepción: un tema más oscuro, donde el cajón peruano y las guitarras flamencas se enredan en un ritmo que no suena a Paraguay, pero tampoco a otro lugar. Lo curioso es que, pese a la diversidad, el disco no se siente como un collage: cada canción fluye hacia la siguiente, como si el tereré nunca se acabara.

Detrás de todo esto está la formación de Bohemia Urbana, que en 2003 nació como un proyecto solitario de Jaime Zacher antes de convertirse en un colectivo de músicos de Ypacarai. La llegada de Arianna —que aporta percusiones y manejo audiovisual— y de Rodney Cords en las guitarras le dio al grupo un sonido más orgánico, menos predecible. El disco incluye colaboraciones como la de Javier Zacher, hermano de Jaime y vocalista de Salamandra, que aparece en los coros de Agua que no Bebes. Pero lo más llamativo no son los nombres, sino cómo la banda logró que un álbum grabado en 2013 suene como si siempre hubiera existido: sin pretensiones de ser "moderno", pero con una frescura que lo hace resistir el paso del tiempo.