La canción que más se recordó de ese disco fue La rubia tarada, que antes se llamaba Una noche en New York City. La letra de Mejor no hablar (de ciertas cosas) la escribió Indio Solari, un tipo que ya tenía experiencia con el rock. La historia de esa canción empezó en 1982, cuando Redonditos de Ricota los invitó a tocar en un festival. Solari no quería actuar en un lugar diurno, así que se quedó en el público. Prodan se la cargó en ese momento, cantando todo el show. Más tarde, en ensayo, le llamó la atención esa canción lenta que la banda tocaba sin plan. Le dijo a Arnedo que acelerara el bajo, y así la canción se transformó.
El disco también incluye otros temas que marcaron la voz de Sumo, como No acabes o El reggae de paz y amor, que son ejemplos de cómo mezclaban el rock con sonidos reggae que nadie había escuchado antes en Argentina. El sonido lo cuidó Luis Brozzoni, y las fotos las hizo Max Stuart, de Australia. Fue un disco que los puso en el mapa, sin necesidad de más.