En De Panamá a New York, ya se vislumbran los sellos distintivos de Rubén Blades: la habilidad para contar historias, el lenguaje cercano, la creación de personajes, un gran sentido de la melodía y sus característicos soneos o improvisaciones vocales. Por ejemplo, Juan González, la canción que abre el disco, anticipa conceptos que desarrollaría más adelante. Esta pieza, con un ritmo de salsa que recuerda a los corridos mexicanos, narra la leyenda de héroes folclóricos revolucionarios, de manera similar a Cipriano Armenteros, grabada por Ismael Miranda en 1975. Si bien Cipriano Armenteros es una historia más desarrollada, Juan González ya mostraba esa fuerza narrativa. Cuatro décadas después, Blades revivió Juan González en una gira europea en 2008. En Hey Man, aborda a un amigo desconsolado de forma bilingüe, mientras que El Pescador evoca la melodía de Prepara, de Fania All Stars Crossover (1979), combinando ternura y presagio. En Descarga Caliente, Blades despliega una energía vocal impresionante, expresando su independencia y un mensaje social crítico contra la simulación y el materialismo, anticipando claramente Plástico y Siembra de su álbum de 1978 con Willie Colón.
El álbum, con una duración total de 37:31, abarca géneros como salsa, latin soul, bolero, guaguancó y guaracha. Rubén Blades fue el principal compositor de todas las pistas, y Miguel Estivill se encargó de la producción. La mezcla de idiomas, español e inglés, también es una característica de este trabajo inicial.