El impacto de Back in Black fue inmediato y monumental. Se convirtió en un éxito comercial y de crítica sin precedentes, vendiendo alrededor de 50 millones de copias a nivel mundial, lo que lo sitúa entre los álbumes más vendidos de la historia. La banda respaldó este lanzamiento con una gira mundial que duró un año entero, consolidando su posición como uno de los actos musicales más populares de principios de los ochenta. Canciones como Hells Bells, con su icónico sonido de campana grabado con un instrumento hecho a medida, o el tema que da título al álbum, Back in Black, son ejemplos perfectos de la energía y el estilo inconfundible de la banda. La producción de Mutt Lange ayudó a refinar el sonido de AC/DC, haciéndolo más accesible sin perder esa esencia rockera y directa que los caracteriza.
Este álbum no solo marcó un nuevo comienzo para AC/DC con Brian Johnson al frente, sino que también demostró la resiliencia y la fuerza de su propuesta musical. Su sonido potente y sus letras directas resonaron con una audiencia masiva, llevando a la banda a nuevas alturas de reconocimiento. La grabación en las Bahamas, a pesar de las condiciones a veces desafiantes como tormentas y cortes de energía, resultó en un sonido potente y distintivo. El uso de sistemas inalámbricos para las guitarras, como el Schaffer–Vega, contribuyó a ese timbre particular que se escucha en todo el disco. Back in Black se lanzó primero en América en julio de 1980, seguido por ediciones en Europa y Australia en agosto del mismo año, y su éxito se mantuvo firme en las listas durante meses.