Dentro de 54+1, encontramos piezas que reflejan un proceso creativo íntimo y personal. Algunas de las canciones venían gestándose desde mucho antes de que Danny Ocean lanzara su exitoso sencillo "Me Rehúso", capturando lo que él mismo describe como "el sonido de su cuarto". Un ejemplo es "Báilame", un tema grabado incluso antes de su mudanza de Venezuela a Miami, que se mantuvo fiel a su forma original a pesar de las sugerencias de modificaciones. Otra muestra de su habilidad para construir melodías distintivas se percibe en "Babylon Girl", una pieza con patrones rítmicos que demuestran su destreza para crear ganchos sonoros. El álbum fue mezclado y masterizado por Ricardo Sangiao en Miami, con la participación de ingenieros como Chris Gehringer y Delbert Bowers.