El legado sonoro de los hermanos Pettengill
Originarios de Itauguá —la emblemática cuna del ñandutí—, Carlos y Necho Pettengill dieron vida al dúo Vocal Dos, una agrupación que en 1971 tuvo el honor de inaugurar la primera edición del Festival del Lago Ypacaraí. Cinco décadas más tarde, los hermanos no solo conservan intactos el humor, la pasión y la calidad de sus voces, sino también el anhelo de seguir entregando su música "por otros 50 años más". Así lo manifestaron el miércoles pasado durante una emotiva gala de celebración celebrada a sala llena en el Teatro del Centro Paraguayo Japonés.
Identidad, rescate cultural y armonía
El aprecio y la enorme aceptación popular que Vocal Dos ha cosechado desde sus inicios no son casualidad. Su mayor mérito reside en haber rescatado y plasmado en su repertorio aquellas melodías del folclore nativo de Paraguay que habían caído en el olvido. A este valioso rescate cultural se suma una impecable sincronía vocal, armonías precisas y una fuerte complicidad sobre el escenario, cualidades que les han valido un constante y merecido reconocimiento a lo largo de su trayectoria.
La resistencia desde el Nuevo Cancionero
Un bastión de libertad: Los Pettengill, a la par de otros colegas artistas, se consolidaron como referentes fundamentales del Nuevo Cancionero. Este movimiento musical y literario se transformó en un eje clave de resistencia frente al régimen dictatorial de Alfredo Stroessner (1954-1989).
La corriente artística tuvo su epicentro durante la década de los 70 en La Guarida del Matrero, un emblemático espacio situado sobre la Avenida Félix Bogado donde la música folclórica paraguaya y de la región se convirtió en un refugio de libertad.
Fue bajo este trasfondo histórico y comprometido donde se forjó la identidad de los hermanos Pettengill. Esta rica historia de permanencia y devoción por el cancionero latinoamericano fue el motor que, el pasado miércoles, los llevó a congregar a invitados especiales para festejar su vigencia en una noche inolvidable.