La historia detrás
Cuando Ricardo Montaner se dispuso a grabar Viene del alma, su octavo trabajo discográfico oficial, decidió explorar un camino sonoro distinto al que venía transitando. Este álbum, lanzado el 12 de septiembre de 1995 bajo el sello EMI Latin, se distingue por una marcada influencia italiana en su producción, lo que le otorga un carácter único dentro de su catálogo. A diferencia de sus trabajos previos y posteriores, Viene del alma se aventura con temáticas líricas renovadas y una propuesta musical que, si bien se aleja de su estilo más familiar, resulta en un sonido fresco y original. De esta etapa surgieron varios sencillos que resonaron entre el público, como la canción que da título al disco, Viene del alma, junto a otros temas como Soy tuyo, Pasa todo y Bórrame.
La canción Viene del alma, con una duración de 3 minutos y 33 segundos, encapsula esa búsqueda de Montaner por expandir sus horizontes musicales. La producción de este álbum, en particular, se percibe como un experimento donde el artista se permitió jugar con texturas y enfoques que marcaron una diferencia notable en su trayectoria. La elección de un "sabor italiano" sugiere una paleta sonora cuidada, posiblemente con arreglos y melodías que evocan esa tradición musical, pero interpretadas a través de la sensibilidad y el estilo de Ricardo Montaner. Este disco representa un momento de evolución, donde la experimentación dio lugar a un sonido que, aunque novedoso, logró conectar con su audiencia.