La historia detrás
La música de *Un'estate italiana*, conocida popularmente como *Notti magiche*, tiene un origen ligado a un evento deportivo de gran magnitud: fue la canción oficial de la Copa Mundial de Fútbol de 1990, celebrada en Italia. La idea original de la composición provino de Giorgio Moroder, quien luego convocó a Edoardo Bennato y a Gianna Nannini para darle forma a la versión italiana. Mientras que una versión internacional, titulada *To Be Number One* y con letra de Tom Whitlock, fue grabada por el entorno de Moroder bajo el nombre de Giorgio Moroder Project y utilizada como jingle en la televisión, la versión cantada por Nannini y Bennato escaló hasta lo más alto de las listas de popularidad en Italia.
Este tema se convirtió en el sencillo más vendido en Italia entre enero y septiembre de 1990, marcando un hito como el último sencillo en formato de 45 revoluciones por minuto en alcanzar un éxito comercial masivo antes de la transición a formatos más modernos. Su impacto se extendió más allá de Italia, alcanzando la primera posición en Suiza, la segunda en Alemania, la cuarta en Noruega y la séptima en Suecia. La presentación oficial de la canción por parte de Nannini y Bennato tuvo lugar en diciembre de 1989, durante el sorteo de grupos del campeonato en el Palazzo dello Sport de Roma, y posteriormente fue interpretada en playback en la ceremonia inaugural en Milán, justo antes del partido entre Argentina y Camerun. La grabación se llevó a cabo en los estudios Oasis de Hollywood y en el estudio Excalibur de Milán, con la producción de Giorgio Moroder. Curiosamente, Nannini y Bennato registraron sus partes vocales en sesiones separadas, según recordó la productora discográfica Caterina Caselli.
El tema, que originalmente se concibió como un himno deportivo para un evento específico, experimentó un resurgimiento inesperado en el verano de 2021. La afición italiana lo adoptó con fervor durante el campeonato de Europa de fútbol de 2020 (reprogramado y jugado en 2021), entonándolo como coro tras cada victoria de la selección nacional. Este fenómeno llevó a que la canción volviera a sonar en los medios, compartiendo el imaginario colectivo con el himno oficial del torneo, *We Are the People* de Martin Garrix.