La historia detrás
Tre passi avanti no es un tema cualquiera en el catálogo de Adriano Celentano. Tiene ese aire juguetón que lo distingue, ese ritmo que invita a mover los pies sin darse cuenta. La canción avanza con una cadencia que parece hecha a medida para el escenario, como si cada acorde fuera un paso más hacia adelante. No es solo una melodía pegajosa: hay algo en su estructura que la hace sonar fresca incluso décadas después, como si el tiempo no hubiera pasado por ella.
La grabó en los estudios de Milano a finales de los años sesenta, cuando el rock and roll ya había cruzado el océano y empezaba a sacudir las bases de la música italiana. Celentano, conocido como il Molleggiato por su forma de bailar, siempre tuvo un oído especial para captar lo que venía de afuera y adaptarlo a su estilo. En Tre passi avanti, ese instinto se nota: mezcla el ritmo desenfadado con letras que, aunque simples, tienen ese toque de ironía que lo caracteriza. No buscaba sonar como nadie más; buscaba que suene como él, y lo logró.