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Acordes en preparación
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Del álbum
Yo soy el tango - 1941
Aníbal Troilo · 2004 · Track 8
Datos
La historia detrás
La primera vez que escuchás Tabernero, el bandoneón de Aníbal Troilo —Pichuco— te agarra de la solapa y no te suelta. No es un vals ni una milonga común: ese sonido ronco y arrastrado que abre la canción suena a alguien que está contando algo en voz baja, como si el instrumento respirara entre cada nota. La melodía avanza con una cadencia que no apura, pero tampoco se detiene, como si el tiempo se hubiera estirado solo para que cada acorde tenga su espacio. Hay algo en ese fraseo que parece salido de un bar de Buenos Aires a las tres de la mañana, cuando la noche ya se deshilacha y los últimos clientes hablan de lo que pudo ser y no fue.
La canción nació en un momento clave para Troilo: en los años 40, cuando el tango ya no era la música dominante pero él seguía tocando en vivo, en orquestas que se movían entre Otra y Quizá. Pichuco había crecido en el Abasto, donde el bandoneón sonaba en cada esquina, y aunque su familia se mudó a Recoleta cuando era niño, nunca perdió ese aire de barrio que late en su música. Tabernero no es solo un tema: es como si el bandoneón se hubiera sentado a tomar un trago con vos y te contara, entre sorbo y sorbo, una historia que ya conocés pero que siempre duele recordar. Duró 3 minutos y 15 segundos, pero en ese tiempo caben décadas de tango, de noches de Anchorena y Laprida, de ese bandoneón que su madre le compró a plazos porque el vendedor nunca volvió por la plata.